El siniestro de Tacoa (en donde perdió la vida), le impidió a Carlos Moros desarrollar la obra literaria para la cual estaba bien dotado, como lo puede observar quien lea los poemas que se recogen en este volumen. Su pasión literaria debió prender en su propio hogar. Fue testigo del trabajo creador de Renato y Emira Rodríguez (de quien era sobrino). Fue miembro de los Talleres de Creación del CELARG. Sus poemas y relatos fueron publicados en las páginas del Papel Literario de El Nacional y en diversas revistas.
Diseño de Soledad Mendoza. Tapa diseño de Consuelo Mendez, blanda a tres tintas, lomo cuadrado. Tripa blanca fondeada con tinta directa violeta y dibujos de Marisabela Ermini y Rafael Franceschi, 68 páginas. Offset. Impreso en Venezuela, Fundarte, 1984. Editorial Arte.