Cosas

La tiranía de las cosas
cepillo de dientes jabón para platos llaves del carro
me manda a subir escaleras
de significados contingentes
hasta niveles de comprensión
donde la verdad es limpia

El aire depurado
del discurso simbólico
me ahoga me hace disolver
las jerarquías de la visión
en peine matero cuchara de palo
por compañía en la planta baja
de mi cerebro

Luego están los otros momentos
el tordo que da saltitos en el techo
al amanecer
las olas bravas donde la tormenta
batió la cola
no necesitan elevación
ni deconstrucción
solo cantan

 

Sueños después de viajar

Dos o tres veces cada noche
el tren está saliendo
de la estación sonora
estoy sentada en él lo perdí acabo de llegar
parada en el andén con el montón de mis maletas
o el barco está llegando al puerto
el avión despega o aterriza
vigas titánicas sostienen el techo del terminal
hormiguean multitudes
se transforman en campo verde de lechugas

Estoy ansiosa aburrida atareada
me asaltan una y otra vez
las mismas imágenes

De repente una figura distinta
imponente colorida
cruza destellando la escena confusa
se hunde en los parajes inferiores
de mi mente donde los ramos de la devoción
esperan para injertar recuerdos
pulirlos darles nombres de dioses
mandarlos de vuelta por el tallo del cerebro
para contarme cuentos

 

Sombras en el jardín

                           para Clide Eliche

Algunas veces me entierro
bajo el suelo del jardín
apenas un hueco abierto para la nariz
capta el olor de las rosas

En mi vientre hace siglos estéril
germinan brotes de dioses
chupan el calcio de mis huesos
las proteínas de mi sangre,
la trama porosa levita
tiñéndose de colores vegetales
adquiriendo perfiles

Pasean los varones que no conocí
recios y elegantes
hasta en su soberbia se me insinúan
dispuestos al incesto
para que el jardín florezca
que no acabe el linaje

 

Piso con obstáculos

Quiero caminar sobre el suelo
plano pelado liso
expectante sin objeto

pero sobresalen muebles viejos
cajones de fe y deberes
rajados en las junturas pero sólidos

los esquivo
sigo adelante en la luz tenue
paro en seco en el borde
de un hoyo sin fondo

Queda por aprender la quietud
para que las partículas de luz
se junten en arco sobre el campo
y se vivifiquen sus semillas

 

El herrero

Botones de fuego se hinchan en la forja
las flores templan la espada del valiente
bruñen su escudo

Las armas inteligentes cobardes
no dan fortaleza al brazo
no se convierten en rejas de arado

Las mutilaciones a distancia
no llevan perdón ni gracia

 

Estos poemas de la poeta y traductora Rowena Hill pertenecen a su libro bilingüe Planta baja del cerebro / Ground floor of the brain (Ediciones Actual: Mérida, 2012).  La selección y transcripción estuvieron a cargo de Néstor Mendoza. El header fue diseñado por María Núñez, a partir de una fotografía de Oswer Díaz Mireles (archivo de «Verbigracia», diario El Universal). Graciela Yáñez Vicentini realizó la  revisión del texto.